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Sin duda
alguna, el atractivo principal del pueblo de Malinalco -palabra uqe en náhuatl
significa "Lugar de hierba torcida"- es la zona arqueológica que se localiza en
las faldas del cerro. Este asentamiento prehispánico es único en su género ya
que la falta espacio obligó a los constructores a imaginar una solución original
para edificar su centro ceremonial.
El pueblo está rodeado por serranías abruptas, una de las cuales, el Cerro de
los Ídolos, se eleva 215 metros arriba de la población. En sus laderas se
aprecian varias construcciones prehispánicas asentadas sobre terrazas
artificiales y acondicionadas con desagües que evitaban inundaciones en los
edificios. Los monumentos principales están en la cima, donde la roca fue usada
como elemento constructivo.
El ascenso a la zona arqueológica es por el barrio de Santa Mónica, siguiendo
una vereda con escalinatas que conducen a la meseta intermedia del Cerro de los
Ídolos. Esta importante zona arqueológica se caracteriza por los monumentos que
integran una amplia terraza y, como nido de águila, se encuentra a la orilla de
un precipicio de 125 m de altura, dominando así al pueblo de Malinalco.
El templo de los Guerreros Águila y Tigre es el monumento más importarte de la
zona, es única en América -comparable sólo con otras similares en Jordania,
Egipto, India, Turquía, China y Etiopía-. Excavado totalmente en roca, el
edificio consta de un basamento de dos cuerpos con una escalinata de trece
peldaños flanqueada por alfardas, cuyos lados están adornados con restos de
esculturas que representan a dos jaguares sentados. En la parte superior se
encuentra la "Casa de los Guerreros", su puerta representa las fauces de una
serpiente con lengua bífida esculpida en el piso. El interior presenta una
estructura circular, con una banqueta alrededor y talladas en la misma roca hay
representaciones de un águila y un tigre (que se relacionan con la órdenes
guerreras de los Caballeros Águila y los Caballeros Tigre). El edificio cuenta
con un techo de paja, copia moderna de los que existían en aquellas épocas.
Al lado de la Casa de las Águilas y los Tigres o Casa de los Guerreros hay una
estructura formada por un salón rectangular y uno circular, comunicados entre sí
por una abertura en la pared. El edificio fue construido con piedras labradas,
recubiertas con estuco y pinturas, las cuales casi han desaparecido.
De este lugar proviene la magnífica talla en madera del huéhuetl o tambor
ceremonial de guerra hecho por los cuautlacuilos -que se puede admirar en el
Museo de Antropología e Historia, del Centro Cultural Mexiquense, en Toluca. |